sábado, septiembre 30, 2006

De como Juanjo no dejó de maravillarse con los ritos catalanes, y otras cosas acontecidas de gran interés.

Habiendo ya por largo tiempo faltado a la mi obligación personal de plasmar las más señaladas entre mis vivencias en este mi humilde espacio personal en la red de las redes, me decido por fin acompañado de la discreta razón del sabio, que reza "más vale tarde que nunca", a facello sin más tardanza.

Comenzaré anunciando que tras largos meses de desacuerdos, Numa y yo hemos alcanzado el acuerdo de dejarlo. Llevamos dos semanas viviendo todavía juntos, pero yo buscando piso por aquí, rollo habitación compartida y eso. Cuando tenga algo os lo pondré en el blog para que sepáis donde encontrarme y demás zarandajas. Antes de nada, deciros que los dos estamos bien, aunque el hecho de seguir viviendo juntos falsifica bastante la situación, cuando yo me vaya será cuando lo notemos de verdad, y entonces ya veremos.

En fin, pasando a cosas más felices, la semana pasada fueron las fiestas de la Mercé en Barcelona, fecha señalada en la que el folclore de las tribus catalanas se muestra en todo su esplendor. Vuestro humilde servidor tuvo la ocasión de contemplarlo en directo en la plaza del pueblo, y os remito algunos vídeos que retratan mejor que mil palabras los fechos acaecidos.

En cualquier caso y para mayor claridad del mi relato, les diré a vuesas mercedes que las múltiples manifestaciones folclóricas en que me ví envuelto no pudieron dejar de maravillarme y admirarme, como sobradamente comprenderéis a continuación.

Fui testigo de una de aquestas costumbres, como iba diciendo, la denominada dels castells. Consiste la susodicha en la edificación de torres humanas, no sin asumir ciertos riesgos, por parte de valerosos ejemplares de las diferentes tribus, denominadas collas en la lengua del lugar.

En estas torres humanas, a los que el nombre de castell hace referencia, individuos de ambos sexos se superponen sobre los hombros unos de otros, mediante singular hazaña trepadora, de tal manera que en cada piso la edad de los integrantes mengua, hasta llegar al último piso, al que sólo asciende una criatura que en ocasiones no alcanzare los 5 años.



Una vez completado el castell, la criatura de la cúspide, a la que se hace referencia como anxeneta -que no proxeneta, a pesar del parecido de los vocablos- alza la mano y eleva su voz al cielo en un esforzado alarido, para después proceder al despiece progresivo del castell, de piso en piso a la inversa de como fuera levantado.



Existiera también la variante denominada 'pilar', en la que cada piso lo forma una única persona, elegida por sus singulares cualidades.

En esta última forma, pude contemplar un levantamiento trepador, similar a los castells, pero también un levantamiento progresivo desde abajo, en el que todos los miembros del pilar eran levantados al unísono para introducir al siguiente miembro, que pasaba a ser la base del pilar.



No dejara o dejase de asombrarme la disposición de estas gentes a situar en peligro mortal a sus más tiernos infantes, futuro del pais. A pesar de esto entiendo que los individuos de esta forma educados, desarrollaren discretas y valerosas aptitudes que les fueren de gran provecho en su porvenir futuro.


En fin y ya por último, quisiera anunciar la separación de mi blog en dos, uno vivencial y otro escalatorio, pero tras el esforzado post que a día de hoy escribo, no ha de quedarme imaginación para dar nombre al blog en el que asuntos del trepar tratare. Así pues os rogaría, que si lo hayáseis en vuestro haber me propusiéseis denominativos para esta mi nueva empresa, que gran honra ha de aportarme, y alejará de las vidas de los más de entre vosotros el tedio de mis escaladas y montañeos.

Sin más ni más, se despide de vuesas mercedes su esforzado servidor.



PD: Hará como dos o tres semanas que me empecé El Quijote, y es un gran libro:).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, lo siento.